Las personas que son de piel y se alimentan del calor que sólo un abrazo puede proporcionar entenderán lo que diré en este escrito.
Es horrible estar tirado en tu cama, abrazar tu almohada y sentir como el frío se apodera de tu cuerpo. No importa en qué estación del año te encuentres, esa baja temperatura siempre bailará a tu alrededor si es que te sientes apenado, depresivo y/o solo.
El no poder alcanzar la luna que tanto deseas tocar es igual de trágico que sentir el llamado de las dagas. La envidia que corroe tus entrañas se mezcla rápidamente con el dolor, creando así un sentimiento que pocas cosas son capaces de curar.
Buscar alternativas recreativas para sentirte mejor sólo funciona como efecto placebo durante unos momentos, después vuelves a ser el tipo que ve todo tan oscuro como el agujero negro que está en el centro de tu corazón, ese que día a día succiona todo lo que se cruza por su camino.
De todas formas, y pese a los constantes malos pensamientos, sabes que la cura pronto llegará. Tienes esperanza. Tienes en mente que un roce mutuo de espaldas te hará sentir mejor.
Pese a todo, y aunque tus sueños siempre dancen con las pesadillas, ten fe en que mañana es un día más cercano a la eternidad. Nunca dejes de soñar.
Serás feliz.
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