domingo, 20 de octubre de 2013

El prado no tiene final

Iba a escribir algo largo, con palabras lindas que rimaran y que trasmitieran emociones, pero no puedo. Hoy la tienda de la poesía cerró sus puertas en mi cara, así que sólo pude entrar a la del sentimiento.

A la mierda, no tengo palabras. Váyanse a la chucha, estoy seco, y aunque pudiera devolver todas mis lágrimas, aún no me repondría del todo.

La vida es linda si se sabe bailar, pero para bailar se necesitan dos. Si uno camina junto a la luna -y no bajo la luz de ella- por un prado infinito, este pareciera que no tuviera final. Toda mi vida pensaré eso, porque nunca estaré solo, porque sigo caminando, porque seguimos caminando, y el final del prado sólo lo descubriremos nosotros. Tú siempre estarás conmigo, y no como un recuerdo, sino que como una verdad... como mi verdad.