Recorrí todos los mares conocidos por los ojos del Señor, siempre encontrándome con piratas, los cuales me despojaban de mis anhelos, pero nunca de mi ideal. Luché contra viento y marea, superé las trabas pasadas aprendiendo cómo no volver a caer en los tentáculos del averno, pero difícil es si lo recorres solo, o al menos si lo sientes así. Me acompañaron muchas personas, las más valientes y nobles que el mundo ha visto jamás, aprendí mucho de ellos, pero... un momento...
-La luna se deja ver, dejando caer todo su esplendor en el pergamino.-
La luna... se me había olvidado lo linda que es. Nunca me abandonó y sé que siempre estará ahí, guiando mi camino. Como iba diciendo:... el camino a seguir sólo lo decido yo. Si tengo que caerme lo haré... ¡mil veces si es debido! pero me levantaré. Tomaré el timón que dirige mi bajel e iré al norte: lo haré por el viento, que me empuja y guía mi rumbo; por la marea, que me azota constantemente y llena de tajos mi navio; por mis leales camaradas, que sin ellos nada sería posible, pero por sobretodo por esa luna que me inspira y que me ayuda a ser una mejor persona día a día".
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