lunes, 9 de julio de 2012

Charlas de un navegante, el mar y la luna.

"Me he quedado sin sueño, sin poesía, sin inspiración. He perdido la llave del tesoro que nunca pude encontrar.
Recorrí todos los mares conocidos por los ojos del Señor, siempre encontrándome con piratas, los cuales me despojaban de mis anhelos, pero nunca de mi ideal. Luché contra viento y marea, superé las trabas pasadas aprendiendo cómo no volver a caer en los tentáculos del averno, pero difícil es si lo recorres solo, o al menos si lo sientes así. Me acompañaron muchas personas, las más valientes y nobles que el mundo ha visto jamás, aprendí mucho de ellos, pero... un momento...

-La luna se deja ver, dejando caer todo su esplendor en el pergamino.-

La luna... se me había olvidado lo linda que es. Nunca me abandonó y sé que siempre estará ahí, guiando mi camino. Como iba diciendo:... el camino a seguir sólo lo decido yo. Si tengo que caerme lo haré... ¡mil veces si es debido! pero me levantaré. Tomaré el timón que dirige mi bajel e iré al norte: lo haré por el viento, que me empuja y guía mi rumbo; por la marea, que me azota constantemente y llena de tajos mi navio; por mis leales camaradas, que sin ellos nada sería posible, pero por sobretodo por esa luna que me inspira y que me ayuda a ser una mejor persona día a día".

                  

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